Coherencia educativa entre la pareja…¿se puede conseguir?

No es justo…papá siempre me deja ver la tele antes de hacer los deberes y tú nunca…”.

Esto es lo más leve que nos puede pasar si nuestros hijos, detectan falta de criterios educativos en la pareja. En realidad no es tan difícil como pensamos. Sólo se necesita tiempo para ponerse de acuerdo y una visión clara de lo que debe ser más importante para nosotros: nuestros hijos. Y es muy positivo, porque ganamos en paz, en tranquilidad en el hogar, con menos discusiones que socaven a la pareja. Trabajando en ello desde edades tempranas, sembraremos para el futuro.

Los hijos nos estudian, nos conocen y saben a quién y cuándo pedir ciertas cosas. Lo aprendieron desde pequeños, observándonos, interactuando con nosotros.

Se requiere pues una coherencia mínima de criterios y maneras de educar enla pareja. Deben percibir que aunque los padres somos diferentes, tenemos claro lo que queremos y exigimos por igual, porque intentamos educar por igual..

He aquí algunas posibilidades:

Situación A: uno de los dos suele ser más benévolo a la hora de conceder permisos.

Situación B: Tu hijo te pide un permiso y le dices que no. Él lo intenta con el otro progenitor, que le dice que sí.

Situación C: Entre los padres hay diferencias significativas en los criterios sobre cómo educar a los hijos….

Situación D: Vuestro hijo sólo respeta a uno de los dos.

Es normal que cada uno tengamos un criterio educativo diferente y que a veces no coincidamos, porque cada uno venimos de distintas familias, distintas educaciones.

Saber que es de vital importancia que aunemos criterios debiera ayudarnos, porque si no, “a río revuelto…”. Y lo peor es que en estas situaciones, uno de los progenitores suele salir mal parado. Es decir, que pierde autoridad.

Puede haber diferencias de opinión, que debieran solventarse en consenso de tal manera que nuestros hijos e hijas no noten “vencedores y vencidos”, sino unanimidad.

Para ello necesitamos tiempo para pensar y decidir las cosas siempre que sea posible. Hacer un esfuerzo por conocer a cada uno de nuestros hijos e hijas con sus peculiaridades será una herramienta muy útil a la hora de resolver situaciones.

Y no pasa nada porque vean que opinamos distinto, pero que actuamos en conjunto y entre nosotros respetamos la decisión de cada cual.

Un último consejo: Durante la siesta no le des permisos.

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