¿Infancia y pornografía?

Saludos a todas las personas que nos seguís en este blog.

Hemos pasado unos días en una interesante formación. Interesante y necesaria, que las pilas hay que recargarlas de vez en cuando y ponerse al día. Además, hemos disfrutado de muy buena compañía. Siempre es un placer coincidir con otras personas profesionales que aportan sus experiencias y su saber hacer. Para mí es un aire fresco que me ayuda a no perder la perspectiva en mi ámbito laboral. El tema de la formación ha sido “Erótica 2.0: cibersexo, sexting y la pornografización de la intimidad en la adolescencia”. El curso lo ha impartido maravillosamente bien Raúl Marcos Estrada,  de EMAIZE Centro Sexológico – Sexologia Zentroa, de Gasteiz, en el Observatorio Vasco de la Juventud donde nos han tratado de lujo.

Y tras la merecida publicidad, quisiera compartir una reflexión. Como padres y madres intentamos proteger a hijos e hijas de cualquier posible amenaza y sabemos que el uso que nuestros menores realizan de las nuevas tecnologías a veces no es adecuado. Por ello, a veces demonizamos las nuevas tecnologías y optamos por bloquearles el acceso en nombre de dicha protección. Pero  ¿qué conseguimos con ello? La mejor defensa es la Educación. Y según la información que hemos recibido estos días,  nuestra juventud está siendo educada en la sexualidad a través de la pornografía en internet. Una pornografía tremendamente violenta, machista, coitocéntrica, donde la mujer es el objeto que despierta el deseo en el hombre y ha de servir para saciárselo. Y ojo al dato, ¡se lo creen!. No se dan cuenta que es una fantasía orquestada durante varias horas de rodaje por actores y gimnastas, que no es real. Creen que eso es el sexo y esas son las conductas sexuales normales, porque en esta sociedad está lo normal y lo que no lo es, nada más.

La cifra de consumo de pornografía entre menores va en aumento. Aproximadamente un 70 % de los menores que tienen 12 años la consumen con cierta frecuencia. El 30% de las páginas que visitan son pornográficas. Y el inicio en la visualización de dichas escenas ha descendido hasta los 7 años.
Reconozco que estas cifras me preocupan y me pregunto ¿sabemos por qué páginas navegan nuestros hijos e hijas?. Otros estudios lanzan cifras que atemorizan, sobre la adicción  a la pornografía y los problemas que está creando en la juventud. Pero, no quiero dar un tinte pesimista a este post. Quiero que sea de despertar y poner luz.

La solución no pasa por más bloqueos, trabas y prohibiciones, sino por el acompañamiento y el hablar en familia claramente de la Vida, la Muerte, la Afectividad y el Sexo, todos temas vitales y cotidianos, como respirar, comer y dormir. Que sepan nuestras hijas e hijos que pueden venir a contarnos que “el primo de un amigo nos ha enseñado unos vídeos, más… no sé cómo decirlo…gente haciendo cosas ¡y se ha reído de la cara que poníamos todos! Me ha dado rabia y me he sentido mal, pero por otro lado, no podía dejar de mirar, no sé porqué…”. (Y que no nos dé un pampurrio cuando lo hagan, que ¡ojalá lo hicieran!). Aunque no debamos y no queramos facilitarles el acceso, la realidad está ahí, ya lo tienen, cada vez que les dejamos el móvil, el Ipad para que se distraigan mientras hacemos otras cosas… No vamos a esperar a que nos pregunten, porque no lo harán. Aprovechemos esos momentos que nos brindan la publicidad, las películas y hablemos con ellas y ellos, que reciban las aclaraciones por nuestra parte, no por los vídeos que un amigo les muestre a escondidas mientras tomamos los potes el sábado en la plaza.

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