Nos Divorciamos como Pareja, NO como Padres/Madres

Desde la puesta en marcha del teléfono 116.111 un alto porcentaje de las llamadas que nos hemos encontrado realizadas por personas adultas tienen que ver con la situación que viven unos menores en un contexto de separación o divorcio de sus padres. Quejas por parte de madres por el incumplimiento de las visitas, denuncias por parte de padres porque no pueden ver a sus hijos e hijas y un largo etcétera de casuísticas que afectan negativamente a la situación de los menores presentes en esa unidad familiar.

Obviamente, el divorcio o la separación no es plato de buen gusto para ninguna familia y más cuando hay menores de por medio. No deja de ser, en nuestra opinión, la constatación de un fracaso de un proyecto familiar o de pareja, pero, al mismo tiempo, muchas veces es preferible una separación que una mala convivencia perceptible por todos los miembros.

Dicho lo cual, hay una máxima que debe regir en este tipo de procesos siempre que hay hijos e hijas: el divorcio o la separación es sólo de los progenitores, es decir, madres y padres no dejamos de ser nunca. Desgraciadamente, ésto es algo que cuesta entender a muchas madres y padres inmersos en una situación de estas características, lo que acaba generando que, a menudo, se manipule a los y las menores y, en consecuencia, que éstos acaben sufriendo a partir de una situación en la que ellos y ellas no han tenido nada que ver.

Con todo, vamos a exponer aquí algunas consideraciones o consejos que, entendemos, tiene que estar siempre presentes para tratar de provocar el menor daño posible a nuestros hijos e hijas:

* La separación es una decisión entre adultos. Quienes se separan son el marido y la mujer, no el padre y la madre. Hay que tenerlo claro y trasmitirlo así a la progenie. No es una separación p/materno-filial, sino conyugal.

* La culpa de dicha decisión nunca será de los niños. En ocasiones, los niños/as así lo creen. Piensan que los padres se han enfadado por algo malo que hayan hecho ellos y así se llenan de pensamientos culposos, lejanos a la realidad. Hay que trasmitirles que la responsabilidad es exclusivamente del padre y la madre.

* Es conveniente hacerles ver que papa y mama se siguen queriendo, aunque sea como amigos. Este extremo, en ocasiones, está muy lejos de ser cierto, ante lo cual no recomendamos fingir, ni mentir, ya que así lo único que logramos es que se sientan abandonados y engañados, a su vez. Pierden confianza en su padre y su madre.

* Importante, también, no trasmitir la idea de que el amor es una ficción o algo que se acaba rompiendo inevitablemente. El adolescente necesita creer en el universo de sus sentimientos y un golpe de este calibre puede hacerle retumbar sus aún precarios cimientos emocionales.

* Saber pedir disculpas y hacerles ver que la decisión no es motivada por un deseo perverso de “amargarles la vida”, sino por una incapacidad entre el padre y la madre, para seguir viviendo juntos de forma feliz.

* Reafirmarnos en la idea de que nunca nos perderán como padre y madre, que siempre estaremos AHÍ, aunque de una manera distinta a la que nos tendremos que irnos adaptando, poco a poco.

* Cuidado con utilizar a los crios/as como confidentes de nuestras disconformidades y frustraciones tras la separación, ni como oyentes de nuestras críticas a la otra parte. No queramos alejarlos del otro o la otra (según sea el caso). Necsitan a papa y mama, por igual.

Estas son algunas de las reglas que solemos manejar en el servicio cuando tratamos algunas consultas al respecto. ¿Qué os parecen?, ¿qué otros consejos aportariais?

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