El faro que luce en la niebla

 

Hace poco tiempo  acudí a una formación sobre acoso escolar. Éramos un buen número de profesionales de diferentes especialidades: educación, sanidad, salud mental, educación social, administración, etc. Me gusta acudir a estas jornadas porque siempre me llevo algo que me sirve para mi trabajo y para la vida.

En esta ocasión, lo que más recuerdo, porque me impresionó mucho, fue la intervención de una chavala; rondaba los 18 años. Compartió su experiencia personal por el acoso escolar que había sufrido. Una experiencia dura, expresada con toda la emoción por el poco tiempo transcurrido, las imágenes y el dolor aún muy recientes. Me impresionó gratamente su fuerza y optimismo, cómo desde su experiencia nos decía que el acoso escolar tenía solución y que además era más fácil si se hacía desde la prevención. Y añadía que era de lo más sencillo. Nos dio a todos los profesionales que allí  estábamos una lección magistral sobre cómo actuar Continuar leyendo “El faro que luce en la niebla”

No quiero que mi hijo o hija sufra

“No quiero que mi hijo o hija sufra”, es una frase habitual entre las llamadas que recibimos en el 116111, el servicio  Zeuk Esan de atención a la infancia y adolescencia.

Continuando con frases habituales, hay otra que reza así: “la adolescencia es una enfermedad que solo se cura con el tiempo”. En realidad, está lejos de ser así. Es más amable y realista decir que se trata de una época de cambio y búsqueda de una nueva identidad como individuo.

En esta etapa tan agitada de sus vidas, se esfuerzan por “ser” lejos del abrigo de sus allegados y para poder formar parte de su nuevo mundo, es conveniente recurrir al diálogo. Continuar leyendo “No quiero que mi hijo o hija sufra”

¿Frustar al niño/a?

Ya a principios del siglo pasado, el que fuera padre del psicoanálisis Sigmund Freud habló de su “su majestad el rey” en referencia al bebé, con idea de dar cuenta de que una madre siempre (o casi siempre) se desvive  por su infante, le da hasta lo que no tiene y aquel o aquella, cómo no, aprende a pedir y exigir lo que necesita, con el llanto, la rabieta, dando pena, etc. El bebé está, diremos, sujeto al principio del placer o dicho de modo más sencillo, desea satisfacer sus necesidades a costa de todo.

La educación, poco a poco,  consistirá en modular ese impulso a la satisfacción inmediata. Habrá que enseñarle a esperar y a  que experimente la vivencia de que todo no es posible. La experiencia de una paulatina frustración es necesaria para un niño/a, siempre adaptándonos a la etapa vital que atraviesa. Será necesario, pues, sostenerlo, quererlo, calmarlo y frustrarlo.

Esto último quizás resulte un tanto impopular, pero es tremendamente necesario en el desarrollo educativo la aceptación del  NO como límite de lo que no se puede franquear, como  un límite que hay que aprender a respetar. Continuar leyendo “¿Frustar al niño/a?”

“¿Es necesario que sufran?”

“No quiero que mi hijo o hija sufra”, es una frase recurrente entre las llamadas que nos entran al 116111 en, el servicio Zeuk Esan de atención a la infancia y adolescencia.

Hay una frase hecha que dice que “la adolescencia es una enfermedad que solo se cura con el tiempo” y la verdad es que no es así; es una época de cambio y construcción de la identidad como individuo.

El – la adolescente no es más conflictivo de lo que puede ser un adulto. Lo problemático es cómo nos relacionamos con ellos, ya que, la mayoría de las veces, vienen de ahí las discusiones y el mal ambiente en casa. Están creando su propio “yo” lejos de los brazos de sus padres y para poder formar parte de su nuevo mundo, precisamente los padres, tienen que hablar.

Según los entendidos en comunicación familiar, los progenitores deberían escuchar el 75% del tiempo. Quizá fuera buen ejercicio tomar conciencia de cuánto tiempo dedicamos a sermonear y a repetir el mensaje y cuánto dedicamos a la escucha plena. No hay que criticarles, ni juzgarles únicamente; dialogar e interesarse por sus inquietudes. Que os sientan cerca, que sepan que os interesan y os preocupan, pero sin invadir su espacio y respetando su intimidad. Continuar leyendo ““¿Es necesario que sufran?””

Sobre Violencia Filio-Parental

 

Saludos a quienes nos seguís en este blog.

Hoy queremos compartir con vosotras y vosotros una interesante entrevista realizada por Agintzari SCIS a  Roberto Pereira Tercero, Psiquiatra, Director de la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar y Euskarri (Centro de intervención y formación en violencia filioparental)., Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental.

Ha sido publicado en Gurasotasuna , la web de Política Familiar y Diversidad de Gobierno Vasco que habla entre otras muchas cosas de la Parentalidad Positiva, esa manera de entender la crianza y la educación. Os recomendamos una revisión de dicha web por la cantidad de aportaciones en todos los sentidos que tiene, artículos, programas, materiales… Continuar leyendo “Sobre Violencia Filio-Parental”

Ánimo con el final de curso!!!

“Dios mío qué nervios! Cuánto tengo que estudiar!!! No me va a dar tiempo!! Qué hago? Para qué voy a esforzarme si queda tan poco?. Ya no tengo fuerzas y mis padres todo el día diciéndome que aproveche el tiempo, que deje el móvil, el ordenador. Todo es una mierda!!!” Luis, de 15 años

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Efectivamente, el final de curso resulta muy duro para muchas y muchos estudiantes. El cansancio acumulado durante el curso, la llegada de la primavera y su asociado cansancio, la espera ansiosa de las vacaciones de verano, la última evaluación del curso y los exámenes finales,  hacen de mayo y junio una auténtica agonía para muchas y muchos estudiantes y familias.

A algunos/as se les están acumulando los trabajos y exámenes y no llevan las cosas al día. Otros/as, aunque suelen sacar buenas notas, se angustian a la hora de estudiar si hay poco tiempo y muchas cosas para hacer. Por una causa o por otra, muchos  menores y no tan menores pasan una mala temporada al final del curso.

Hay personas que, en estos momentos de presión, son capaces de mantenerse en calma, confían en sí  mismas, ya que hasta ahora han ido teniendo buenos resultados, y afrontan con organización y no demasiados nervios los exámenes finales. Pero una gran parte de las y los estudiantes empiezan a agobiarse, pasan la supuesta tarde de estudio yendo de la tele o el ordenador a la cocina, tirados en el cuarto, en el sofá y/o discutiendo con su madre o padre por el tiempo que dedican y no dedican al estudio, por la falta de organización, porque “tienes que esforzarte más”, porque” has dejado los entrenamientos para estudiar y no haces nada”, etc. Van viendo la última evaluación como una montaña casi imposible de escalar.

En estas situaciones, es cuando los padres y madres podéis ayudar a sosegar y analizar la situación,  ayudarles a cambiar la dinámica con idea de mejorar el rendimiento.

Aunque no hay recetas mágicas ni universales, puede ser interesante que las madres y padres busquéis un momento tranquilo, en el que iniciar un diálogo con el hijo o hija sobre cómo está, si se está agobiando con los exámenes, si cree que le podéis  ayudar de alguna manera. Algunas y algunos solo necesitarán compartir algunas palabras y saber que si necesitan algo, allí estarán sus padres/madres para ayudarles; con otras y otros habrá que tener un poco más de paciencia y tiempo y ayudarles a organizar el “mapa” de esta temporada tan llena y confusa.

Si sienten que, en vez de sólo reprocharles cosas, os acercáis para ayudarles, podréis pensar juntos y elaborar  con ellas y ellos propuestas de calendario que les ayuden a ver la realidad con perspectiva y  no como una nebulosa o algo inabarcable.

Estaría bien planificar juntos los horarios de trabajo, de descanso, de salir a dar un paseo o hacer  ejercicio, proponiéndoles asimismo momentos de revisión de las propuestas en las que juntos  ver  si tienen que cambiar o mejorar en algo; plazos de revisión que deberán ser más cortos cuánto menores sean los niños y niñas.

Si conseguís crear de vez en cuando un buen clima de diálogo, podéis aprovechar para hablar de otras cosas, de actualidad, de proyectos para el verano, de futuro, ilusiones, sueños , etc. Estaría bien ir dialogando sobre qué quieren y pueden hacer nuestros hijas e hijos . Según se van haciendo mayores tienen que empezar a pensar qué les gustaría hacer con su vida, qué estudiar, en qué trabajar, los pasos que pueden ir dando en la vida e ir soñando y diseñando su futuro, que seguro puede será apasionante

Animo con el final de curso madres y padres !!!

BAT, un equipo contra el bullying

“…Mi hija está siendo acosada por otra menor en el colegio. Tiene 13 años. El centro me ha informado de que iban a investigar pero aún no me han dicho nada. La niña está fatal, apenas come, tiene muchas pesadillas y cada día le cuesta más levantarse para ir al colegio… ¿qué podemos hacer? ¿Esto es bullying, no? Yo solo quiero ayudar a mi hija y que esto acabe ya…”

Esta es una llamada tipo de las que solemos recibir en el servicio. Como ya hemos mencionado en post anteriores,  Zeuk Esan  es el teléfono de ayuda a la infancia y a la adolescencia donde menores y familiares o adultos relacionados con menores, pueden llamar. Gratuito y muy importante: anónimo ya que no deja huella en la factura.

Retomando el tema, el bullying o acoso escolar es algo que siempre ha existido, no teníamos un nombre en concreto para definirlo, pero ya estaba impuesto y normalizado en el ámbito escolar.

Ahora, entre las preguntas más frecuentes que nos hacen están las
siguientes: Continuar leyendo “BAT, un equipo contra el bullying”

“La profe me tiene manía”

El Profe me tiene Manía

– Pues mire, señorita, resulta que a mi hijo le tiene manía su profesor de matemáticas. No sé por qué, ya que mi chaval nunca ha dado problemas, en casa es un cielo y, además, no se va a quedar callado en clase cuando contempla algo que le parece injusto y tendrá que contestar al profesor, ¿no? Que ya no vivimos en una dictadura… Y además, qué pasa, que en la clase de este señor tienen que estar los chavales como en misa o qué… Vamos, que le llamaba para ver qué podía hacer para denunciar este mal trato que este señor le está ocasionando a mi hijo, que el pobre ya no quiere ir a su clase y dice que seguro que va a suspender todas por la manía que le tiene este señor, si se le puede llamar así…
Pues sí, alguna vez, en el 116.111, hemos recibido alguna llamada así. Padres y madres que defienden a sus hijos o hijas a capa y espada ante la supuesta injusticia que sus vástagos están viviendo en el aula ante un malvado profesor o profesora. Lo curioso de todo es que, muchas de estas veces, cuando se les orienta a que lo mejor es que vayan a hablar con ese demoníaco profesional, dicen que no, que ellos o ellas no tienen nada que hablar con ese señor o señora… O dicen que ya lo han hecho pero que no se han sentido bien atendidos… Entonces, sin negarles su versión de los hechos, se les recomienda que acudan al equipo directivo del centro en el que está su hija o hijo, pero dicen que no merece la pena porque, seguro, se ponen de parte del profesor o profesora que tienen manía a su chaval o chavala…

Y, aún teniendo en cuenta que puede que en alguna ocasión ese menor puede, efectivamente, estar siendo menospreciado o no tratado con el respeto que se merece por parte de su maestro o maestra, nos encontramos con que, la mayoría de las veces, este chico o chica tiene buena parte de responsabilidad en que la supuesta situación de manía se perpetúe. O, simplemente, es que se está aplicando el régimen normativo del centro y, evidentemente, éso molesta a madres y padres, digamos, pelín susceptibles.

Con todo, está muy bien dar un voto de confianza a nuestros hijos e hijas, creer su versión y no cuestionarla en principio, pero, como en otros muchos ámbitos de nuestras vidas, es conveniente conocer todas las impresiones, todas las partes, sobre todo cuando se pone en cuestión la figura de una autoridad para nuestros adolescentes. Es importante que vean que no cuestionamos, desde casa, las normas de un lugar tan importante como la escuela o el instituto y, de ahí, la importancia por contrastar esa supuesta manía.

Afortunadamente, en algunas de esas llamadas recibidas en el 116.111, se ha llegado a hablar con los menores, se ha llegado a leer algunos de los partes que éstos han recibido en el centro y se ha comprobado que, como decíamos antes, nuestros hijos, a menudo, tienen buena parte de responsabilidad.

En estos casos, no querremos menos a nuestros hijos porque escuchemos a la otra parte del conflicto e incluso si les tenemos que acabar quitando la razón o les acabemos diciendo “no, no te tiene manía“… Todo lo contrario: les estaremos enseñando, educando que no todo vale, les estaremos fomentando el valor de la responsabilidad propia y les demostraremos que la incondicionalidad parental no consiste en creerles todo y en darles la razón como a los tontos, precisamente porque son nuestros hijos e hijas y no les queremos tratar así.

Trucos para no perder la paciencia

https://youtu.be/vVOudiHeRMo

“La paciencia es la madre de la ciencia”, dice el refrán. Y yo añadiría que lo es, especialmente, si hablamos de la ciencia de educar, sobre todo cuando hablamos de educar a nuestras hijas e hijos. Y es que, siendo realistas y aunque dicha tarea nos proporciones inmensidad de momentos placenteros, mentiríamos si no dijéramos que, a veces, nuestros vástagos pueden llevarnos hasta el límite de nuestra capacidad de aguante. Va en el cargo de madre y padre y también en el de ellos y ellas. Hay que tenerlo asumido.

Partiendo de esta premisa y habida cuenta de que, con el inicio de las vacaciones, vamos a pasar más tiempo con nuestros hijas e hijos, ahí van una serie de consejos que esperamos os (nos) sirvan para sobrellevar mejor estas situaciones y, sobre todo, de cara a no empeorarlas.

1.- No tomarse como algo personal la conducta de los niños y niñas. Sus actitudes no están encaminadas a molestarnos y, por lo tanto, no deberíamos recibirlas de esta forma.

2.- Adultez e infancia. Etapas totalmente diferentes, cada una con sus características. Si somos capaces (que lo somos) de identificar esto, debemos empatizar y caer en la cuenta de que sus comportamientos (movimiento, acción, juego…) son los propios del momento vital en el que se encuentrran.

3.- Llamadas de atención. Sí, claro, nos necesitan y nos lo hacen saber a menudo.Nosotros y nosotras también hemos de atender esas demandas.

4.- Normas claras y concisas. Si nuestros hijos e hijas conocen de antemano e incluso, en algunos casos, pueden ser partícipes a la hora de confeccionar ciertas reglas dentro de la dinámica familiar, será más fácil hacerles saber a qué tienen que atenerse.

5.- Estrategias clásicas antes de explotar: tomar aire, contar hasta diez…

6.- Jugar con ellos y ellas, practicar algún deporte al aire libre, darles y darnos espacio… de esta forma, seguro que todas y todos nos relajaremos o crearemos un ambiente de mayor distensión.

7.- Si les ayudamos a identificar y expresar sus propias emociones, contribuiremos a crear un clima de confianza y a que sus comportamientos, en determinados momentos, sean más apropiados.

8.- Vamos a reírnos. O, al menos, tratemos de no dramatizar. Como se ha dicho al principio, muchas de las situaciones que nos llevan a perder los papeles corresponden a la normalidad inherente al periodo en el que tanto ellas y ellos como nosotras y nosotros nos encontramos por lo que tratemos de verlo con sentido del humor.

En fin, son cosas de perogrullo las que aquí se comentan pero no está de más que, de vez en cuando, alguien nos las recuerde. Esperemos que os sirvan del mismo modo que esperamos que paséis un gran verano con vuestras hijas e hijos aunque en algún momento, pues eso, nos puedan llevar hasta el límite.

Vía: Educapeques

El pajarillo de la guarda

pajarillo de la guarda – ametsetako txoria

Para el padre de Nico, con cariño.

Me puse de rodillas, clavé mi cara en el suelo, y pregunté, no sé a quién ni por cuanto tiempo, por qué las lágrimas no me dejaban ver, ni el llanto me dejaba oír. Pregunté por qué , por qué, por qué…se fue.

Los días pasaron y en uno de esos amaneceres, no sé si el séptimo o el décimo, un pájaro pequeñito, se posó en mi hombro y comenzó a hablarme así:

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“Así como no sabemos por qué la luna cambia de cara cada pocas noches, por qué los relámpagos salen raudos y veloces de la tormenta y van a dar en un sitio determinado y no en otro, por qué algunas flores duran todo el invierno y otras se marchitan con las primeras nieves, tampoco sabemos por qué las personas que queremos a veces se van, otras no están y otras parece que se olvidan de nosotros.

Queremos entender las cosas, controlarlas, tenerlas atadas aquí, con nosotros/as, para siempre. Y cuando ésto no sucede buscamos explicaciones: Continuar leyendo “El pajarillo de la guarda”