La culpa es de Youtube

Hay que ver. Hay que ver cómo, a veces, las madres y padres justificamos comportamientos de nuestros hijos e hijas cuando no tienen justificación. O, directamente, les exculpamos. Atribuimos a personas o cosas la responsabilidad de un acto determinado. Esta reflexión introductoria viene a colación de un episodio que nos relataba hace poco una madre en nuestro teléfono 116.111 – ZEUK ESAN.

La mujer que nos llamó contaba que su hijo de cuatro años, de carácter muy sociable, se acercó una tarde de este verano, en la plaza, a un grupo de otros chicos más mayores que él, de unos 9 o 10 años. El niño en cuestión fue aceptado por el grupo y la madre veía, desde la distancia, como su hijo hablaba y reía con ellos. Pasados unos minutos, empezó a ver como los chavales mayores reían de manera más expresiva, más sonora, señalando, además, en sus ademanes, al pequeño. Ella también veía que su hijo, sin transmitir ninguna emoción negativa, parecía reír con ellos sin entender muy bien por qué. Al de poco, el crío se acercó a su ama y le dijo:

– Ama, los chicos me dicen que va a ser muy divertido cuando mire al cielo y vea como una polla con alas se aposenta sobre mi cabeza. Continuar leyendo “La culpa es de Youtube”

Ánimo con el final de curso!!!

“Dios mío qué nervios! Cuánto tengo que estudiar!!! No me va a dar tiempo!! Qué hago? Para qué voy a esforzarme si queda tan poco?. Ya no tengo fuerzas y mis padres todo el día diciéndome que aproveche el tiempo, que deje el móvil, el ordenador. Todo es una mierda!!!” Luis, de 15 años

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Efectivamente, el final de curso resulta muy duro para muchas y muchos estudiantes. El cansancio acumulado durante el curso, la llegada de la primavera y su asociado cansancio, la espera ansiosa de las vacaciones de verano, la última evaluación del curso y los exámenes finales,  hacen de mayo y junio una auténtica agonía para muchas y muchos estudiantes y familias.

A algunos/as se les están acumulando los trabajos y exámenes y no llevan las cosas al día. Otros/as, aunque suelen sacar buenas notas, se angustian a la hora de estudiar si hay poco tiempo y muchas cosas para hacer. Por una causa o por otra, muchos  menores y no tan menores pasan una mala temporada al final del curso.

Hay personas que, en estos momentos de presión, son capaces de mantenerse en calma, confían en sí  mismas, ya que hasta ahora han ido teniendo buenos resultados, y afrontan con organización y no demasiados nervios los exámenes finales. Pero una gran parte de las y los estudiantes empiezan a agobiarse, pasan la supuesta tarde de estudio yendo de la tele o el ordenador a la cocina, tirados en el cuarto, en el sofá y/o discutiendo con su madre o padre por el tiempo que dedican y no dedican al estudio, por la falta de organización, porque “tienes que esforzarte más”, porque” has dejado los entrenamientos para estudiar y no haces nada”, etc. Van viendo la última evaluación como una montaña casi imposible de escalar.

En estas situaciones, es cuando los padres y madres podéis ayudar a sosegar y analizar la situación,  ayudarles a cambiar la dinámica con idea de mejorar el rendimiento.

Aunque no hay recetas mágicas ni universales, puede ser interesante que las madres y padres busquéis un momento tranquilo, en el que iniciar un diálogo con el hijo o hija sobre cómo está, si se está agobiando con los exámenes, si cree que le podéis  ayudar de alguna manera. Algunas y algunos solo necesitarán compartir algunas palabras y saber que si necesitan algo, allí estarán sus padres/madres para ayudarles; con otras y otros habrá que tener un poco más de paciencia y tiempo y ayudarles a organizar el “mapa” de esta temporada tan llena y confusa.

Si sienten que, en vez de sólo reprocharles cosas, os acercáis para ayudarles, podréis pensar juntos y elaborar  con ellas y ellos propuestas de calendario que les ayuden a ver la realidad con perspectiva y  no como una nebulosa o algo inabarcable.

Estaría bien planificar juntos los horarios de trabajo, de descanso, de salir a dar un paseo o hacer  ejercicio, proponiéndoles asimismo momentos de revisión de las propuestas en las que juntos  ver  si tienen que cambiar o mejorar en algo; plazos de revisión que deberán ser más cortos cuánto menores sean los niños y niñas.

Si conseguís crear de vez en cuando un buen clima de diálogo, podéis aprovechar para hablar de otras cosas, de actualidad, de proyectos para el verano, de futuro, ilusiones, sueños , etc. Estaría bien ir dialogando sobre qué quieren y pueden hacer nuestros hijas e hijos . Según se van haciendo mayores tienen que empezar a pensar qué les gustaría hacer con su vida, qué estudiar, en qué trabajar, los pasos que pueden ir dando en la vida e ir soñando y diseñando su futuro, que seguro puede será apasionante

Animo con el final de curso madres y padres !!!

BAT, un equipo contra el bullying

“…Mi hija está siendo acosada por otra menor en el colegio. Tiene 13 años. El centro me ha informado de que iban a investigar pero aún no me han dicho nada. La niña está fatal, apenas come, tiene muchas pesadillas y cada día le cuesta más levantarse para ir al colegio… ¿qué podemos hacer? ¿Esto es bullying, no? Yo solo quiero ayudar a mi hija y que esto acabe ya…”

Esta es una llamada tipo de las que solemos recibir en el servicio. Como ya hemos mencionado en post anteriores,  Zeuk Esan  es el teléfono de ayuda a la infancia y a la adolescencia donde menores y familiares o adultos relacionados con menores, pueden llamar. Gratuito y muy importante: anónimo ya que no deja huella en la factura.

Retomando el tema, el bullying o acoso escolar es algo que siempre ha existido, no teníamos un nombre en concreto para definirlo, pero ya estaba impuesto y normalizado en el ámbito escolar.

Ahora, entre las preguntas más frecuentes que nos hacen están las
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“La profe me tiene manía”

El Profe me tiene Manía

– Pues mire, señorita, resulta que a mi hijo le tiene manía su profesor de matemáticas. No sé por qué, ya que mi chaval nunca ha dado problemas, en casa es un cielo y, además, no se va a quedar callado en clase cuando contempla algo que le parece injusto y tendrá que contestar al profesor, ¿no? Que ya no vivimos en una dictadura… Y además, qué pasa, que en la clase de este señor tienen que estar los chavales como en misa o qué… Vamos, que le llamaba para ver qué podía hacer para denunciar este mal trato que este señor le está ocasionando a mi hijo, que el pobre ya no quiere ir a su clase y dice que seguro que va a suspender todas por la manía que le tiene este señor, si se le puede llamar así…
Pues sí, alguna vez, en el 116.111, hemos recibido alguna llamada así. Padres y madres que defienden a sus hijos o hijas a capa y espada ante la supuesta injusticia que sus vástagos están viviendo en el aula ante un malvado profesor o profesora. Lo curioso de todo es que, muchas de estas veces, cuando se les orienta a que lo mejor es que vayan a hablar con ese demoníaco profesional, dicen que no, que ellos o ellas no tienen nada que hablar con ese señor o señora… O dicen que ya lo han hecho pero que no se han sentido bien atendidos… Entonces, sin negarles su versión de los hechos, se les recomienda que acudan al equipo directivo del centro en el que está su hija o hijo, pero dicen que no merece la pena porque, seguro, se ponen de parte del profesor o profesora que tienen manía a su chaval o chavala…

Y, aún teniendo en cuenta que puede que en alguna ocasión ese menor puede, efectivamente, estar siendo menospreciado o no tratado con el respeto que se merece por parte de su maestro o maestra, nos encontramos con que, la mayoría de las veces, este chico o chica tiene buena parte de responsabilidad en que la supuesta situación de manía se perpetúe. O, simplemente, es que se está aplicando el régimen normativo del centro y, evidentemente, éso molesta a madres y padres, digamos, pelín susceptibles.

Con todo, está muy bien dar un voto de confianza a nuestros hijos e hijas, creer su versión y no cuestionarla en principio, pero, como en otros muchos ámbitos de nuestras vidas, es conveniente conocer todas las impresiones, todas las partes, sobre todo cuando se pone en cuestión la figura de una autoridad para nuestros adolescentes. Es importante que vean que no cuestionamos, desde casa, las normas de un lugar tan importante como la escuela o el instituto y, de ahí, la importancia por contrastar esa supuesta manía.

Afortunadamente, en algunas de esas llamadas recibidas en el 116.111, se ha llegado a hablar con los menores, se ha llegado a leer algunos de los partes que éstos han recibido en el centro y se ha comprobado que, como decíamos antes, nuestros hijos, a menudo, tienen buena parte de responsabilidad.

En estos casos, no querremos menos a nuestros hijos porque escuchemos a la otra parte del conflicto e incluso si les tenemos que acabar quitando la razón o les acabemos diciendo “no, no te tiene manía“… Todo lo contrario: les estaremos enseñando, educando que no todo vale, les estaremos fomentando el valor de la responsabilidad propia y les demostraremos que la incondicionalidad parental no consiste en creerles todo y en darles la razón como a los tontos, precisamente porque son nuestros hijos e hijas y no les queremos tratar así.

La vuelta al cole y la pasión por aprender

Ahora que las vacaciones estivales comienzan a acercarse a su fin y el nuevo año escolar está en puertas de iniciarse, parece conveniente hacer alguna referencia a una cuestión tan recurrente como es la motivación para aprender.
Hay que pensar que la motivación tiene que ver con la emoción y la curiosidad. Por el contrario, se piensa que está más unida al esfuerzo y la tenacidad; que también, pero no sólo. Ocurre lo mismo que con el enamoramiento. No nos enamoramos porque queramos hacerlo y aunque la disposición a buscar una pareja que nos guste es importante, la atracción ocurre “cuando ocurre”. Se nos abre la mirada, el sentimiento y el deseo de estar con esa persona de forma fluida y sin esfuerzo. ¿Cómo enamorarnos de alguien de quien no sentimos “ese impulso”, verdad?
Haciendo un paralelismo, podríamos preguntarnos acerca de cómo es posible sentir atracción por una materia que no nos despierta curiosidad, sentido y sin que llegue a poner en juego nuestra creatividad. En este sentido, la motivación como afecto o como emoción, surgirá cuando la materia que se nos explica esté viva, permita la exploración y nos haga sentirnos activos. Para ello, la persona que lo imparta tiene que trasmitir esa pasión que estimule al/ a la estudiante a meterse en la tarea.
Memorizar, por memorizar está muy bien si el objetivo que se persigue es saber más de lo que se sabe. Si sirve para formar y no sólo para informar y siempre mejor si se consigue hacer con “curiosidad de saber”. De lo contrario, el esfuerzo que conlleve sólo servirá para aprobar un examen y es crucial buscar un camino intermedio entre la operatividad de coleccionar aprobados y la verdadera formación académica.
Considero que los/as profesores tienen que ser verdaderos trasmisores del deseo de saber y alejarse de la apatía de dar la clase de forma instrumental. No tratamos con esto de hacer una crítica gratuita, ni lanzar un ataque corporativo, ni omitir la importancia de la familia en todo esto, u otras cuestiones propias del/ de la alumna y su actitud ante el estudio. Tratamos más bien de poner el acento en la idea de revisión del papel del enseñante, como aspecto importante y no como única razón. ¿Quién no se acuerda de aquel o aquella profesora que tuvimos y cuyo recuerdo perdura en nuestro memoria de forma viva por el impacto que tuvo en nosotros/as? ¿Qué nos dio que nos hizo sentirnos recogidos/as y vivos? Pues es de eso de lo que se trata.

Imagen by Muxote Potolo Bat

Mi padre es un Hooligan

Este fin de semana fui a ver al hijo de unos amigos a un partido de hockey sobre ruedas. ¡¡¡Qué experiencia más “educativa”!!!

Los padres y madres pidiéndoles a sus hijos que metieran los sticks al contrincante por “no sé dónde”. Un horror. Yo no daba crédito. Sabía que el deporte escolar tenía ciertos aspectos bastante tristes, pero verlo en vivo, directo y a lo grande, me sobrecogió.

Hoy encuentro en un periódico un artículo muy interesante al respecto. Os incluyo el enlace para que podáis leer el artículo entero. No tiene desperdicio: “mi padre es un hooligan”.

La Federación de Fútbol de Murcia emprendió hace dos años una investigación para medir la violencia verbal en categorías infantiles, concluyendo que: “los padres causan el 80% de los altercados en el fútbol base. Psicólogos, árbitros y deportistas piden acabar ya con la violencia”.

Un ejemplo en el extremo de lo negativo fue un árbitro noqueado en el suelo por un padre, cuando los chavales se habían portado divinamente; en el lado de lo ejemplar, un chaval de 15 diciéndole a sus furibundos seguidores que ‘un poco de respeto para este hombre’.

Además, de la violencia física y verbal hacia los contrarios, es notoria la presión de los progenitores hacia los hijos, que también es muy agresiva y contribuye a menoscabar la autoestima y la seguridad. Según se expone en el artículo, “mientras las madres se desgañitan, algunos padres se ven súbitamente abducidos por el espíritu de Mourinho: dan órdenes, corrigen posiciones, claman contra el árbitro y, quizá sin pretenderlo, cargan a sus hijos con fardos imposibles de llevar.”

La presión paterna se palpa no sólo en el fútbol, sino también en otros deportes. Pepu Hernández, exseleccionador nacional de baloncesto , llegó a conocer, en su momento, a un padre que “le daba la paga a su hija según los puntos que metía en el partido”.

Según Fernando Gimeno, profesor de Psicología del Deporte en la Universidad de Zaragoza, “los chicos buscan el reconocimiento de sus padres. En estas circunstancias, el mensaje de ‘yo quiero que seas el mejor y no puedes fallar’ resulta mucho más negativo que el de ‘esfuérzate, haz lo que puedas y disfruta’. Cuando un padre se obsesiona por que su hijo brille (y no solo en el deporte), eso suele acabar mal”.

En el artículo citan un corto que os recomendamos ver con vuestros hijos e hijas, se titula “Seis Contra Seis” . No os lo perdáis.

Tengo muy claro que siempre estamos educando y siempre somos modelos educativos, aunque nuestros hijos e hijas tengan 17 ó 27 años. El que los progenitores pierdan los papeles, insultando al árbitro, a las otras personas que compiten, y a las familias de éstas, no es nada educativo. Bueno, educar educa, ¿pero era eso lo que queríamos que aprendieran?.

A mí lo que me da ánimos, es que, según el artículo, los chavales y chavalas muchas veces dan buen ejemplo a sus familias. Materia prima tenemos. El tema ¿es cómo la trabajamos?

Imagen vía: Flickr (CC)

El Teléfono Zeuk Esan ¿Qué es?

Saludos a todas las personas que nos seguís en este blog.

Tras un largo parón debido a causas técnicas ajenas a nuestra voluntad (¡qué ganas teníamos de decir esto!) ¡¡¡Por fín estamos de vuelta!!!

Muchas personas habéis preguntado qué ocurría, a qué se debía este silencio y si seguía activo el servicio.

Ataque informático, no funcionaban los blogs, y sí, el servicio sigue activo.

Sí, en respuesta a algunas preguntas, seguiremos en activo y haciendo lo de siempre. ¿Que qué es lo de siempre? Os lo explicamos.

Zeuk Esan, es el Teléfono de Ayuda a la Infancia y a la Adolescencia del Gobierno Vasco, también llamado, Teléfono del Menor. Nació en la confluencia de varias circunstancias.

Por una parte, en respuesta al artículo 42 de la ley 3/2005, de 18 de febrero, de Atención y Protección a la Infancia y a la Adolescencia, que cita como una de las obligaciones legales, el derecho del menor a acceder a servicios de información gratuitos de contacto telefónico o electrónico.

Por otra parte, a consecuencia del Dictamen de la Comisión de Asuntos Sociales del Parlamento Europeo, que en 2010  instó a todos los países miembros de la Unión a poner en funcionamiento el 116111 como teléfono armonizado para la Unión Europea en temática infanto-juvenil.

Así comenzó el 5 de octubre del 2010 la andadura de este servicio con sus diferentes espacios de comunicación: la atención telefónica en el 116 111, la web de Zeuk Esan, las RRSS, el canal de YouTube, Zeuk Esan Aldizkaria  y un blog para personas adultas y otro para menores de edad, con la oportunidad abierta para quien lo desee de participación en ambos.

Junto a ello, nos encontramos el equipo de profesionales de la psicología y la educación social que orquestamos estas herramientas.

A través del 116 111, atendemos el amplio abanico de cuestiones que se nos plantean Estos temas, de lo más variado, giran principalmente en torno al acoso escolar, a las dificultades de relación entre iguales, o los que se dan en la familia. También están las cuestiones afectivo-sexuales, los problemas de autoestima, de soledad, entre otras.

A veces hay gran sufrimiento, otras, mucha necesidad de compartir, de sentir que alguien les está escuchando al otro lado. También nos hemos encontrado con gran satisfacción por la superación de miedos o de dificultades y con muestras de agradecimiento por nuestra labor.

Tal y como señalábamos arriba, los blogs son un espacio abierto a la participación de quien quiera, en donde publicamos vuestras historias, con vuestro permiso, cambiando datos para preservar la confidencialidad y el anonimato. Otras veces, compartimos alguna reflexión, vuestra o propia; que lo que aquí escuchamos da para pensar mucho.

Recordad que tanto el 11611 como los blogs, son vuestro espacio. Si tenéis alguna consulta, ¡¡no dudéis en llamar al 116111!!

 

 

 

 

La agresividad y la falta de cuidados

agresividad y la falta de cuidadosLa agresividad es algo inherente a la naturaleza del ser humano. Es una emoción, como lo puede ser la alegría o la tristeza. Además, la manifestación de la misma se debe entender en función del momento en que aparece, de las causas que la precipitan, hacia quién va dirigida y el por qué.

Los bebés cuando nacen manifiestan agresividad. Tienen hambre y lloran, se sienten sucios y gritan, se sienten solos y se quejan.

Hasta aquí todo normal, nadie siente que esta expresión de agresividad tenga que ver, con algo problemático. La madre o el padre son capaces de entender en qué momento aparecen estas manifestaciones, qué causas tienen que ver en la situación que se genera, hacia quién se dirige el niño y el por qué. La familia responde adecuadamente hacia la petición, que entiende que le hace el niño, es capaz de tranquilizarlo y de cubrir sus necesidades.

Esto es lo que pasa en la mayoría de las familias, pero algunas se preguntan ¿por qué no se calma este niño?

Bien, descartemos problemas de índole física, que podrían estar interfiriendo en las sensaciones del menor. A veces ocurre que la provisión de cuidados suficientemente buenos, se interrumpe. Problemas en la pareja, laborales, individuales en alguna de las dos figuras parentales, provoca que la situación de estabilidad familiar se vea menoscabada. Así pues la percepción del niño se ve influenciada por estos problemas externos que le afectan en su desarrollo interno, provocando un nivel de tensión mayor que en ocasiones es más difícil de calmar por un medio ambiente, que a su vez está atravesando un mayor momento de inestabilidad. Continuar leyendo “La agresividad y la falta de cuidados”

El rincón de pensar

rincón-de-pensarSiempre he considerado la labor docente como una disciplina realmente interesante. En su día estuve tentado de coger ese camino, pero me decanté por el de la psicología y he de decir que nunca me arrepentí de la decisión tomada. Sin embargo, el poder estudiar para llegar a ejercer como maestro o profesor, con población infantil o adolescente, me sigue pareciendo un lujo asiático. Poder llegar a ser una influencia significativa en el recorrido vital de un niño o una niña, es tan estimulante como comprometido, porque hemos de saber que dejamos huella en la mente de ese ser en desarrollo y hay que hacer lo posible para que esa influencia sea para bien.

Siempre he pensado en la escuela como en un lugar de formación y no sólo de información. Un lugar de crecimiento que no suplante la función de la familia, pero que si pueda llegar a ser una continuación de esta, en cierto modo.

Debido a mi labor de psicólogo, me ha tocado reflexionar un rato sobre los modos educativos y el papel del enseñante como vehículo de trasmisión de conocimiento. A día de hoy, tengo algunas ideas al respecto, pero sobre todo tengo claro por donde no habría que ir. En este sentido, quisiera aprovechar la ocasión para exponer mi opinión sobre una práctica educativa que no se lo extendida que puede estar en la comunidad educativa, pero de cuya existencia he tenido conocimiento, en más de una ocasión.

Ayer mismamente una profesional y usuaria adulta de nuestro 116111, llamo para pedir orientación al respecto de un niño “trasto” de 4 años con el que “no sabemos cómo hacer para que deje de pegar y molestar a sus compañeros/as de clase”. Mis preguntas sobre el niño, el contexto y demás curiosidades, me fueron llevando a hacerme una composición de lugar aproximada. En un momento, la llamante comento:

“…le solemos mandar al txoko de pensar, cuando hace una trastada de las suyas y…”

El citado txoko de pensar, es un método pedagógico que busca controlar el “mal comportamiento” de los niños/as, indicándoles retirarse a un rincón o similar ¡a pensar!. A pensar, lógicamente en algún comportamiento “malo”, inadecuado o molesto que hayan cometido. La criatura se retira al txoko y de espaldas a la clase, se le manda pensar.

Estoy totalmente convencido que el propósito original de este método sería el de estimular el razonamiento y el consiguiente control empático de las emociones, en los niño y niñas que mostraran conductas impulsivas. Pero resulta obvio concluir que para estimular en un infante el “aprecio por el pensar”, el/la docente debe de acompañar razonando y empatizando. Dando ejemplo, en definitiva.

Una criatura debe de ser acompañado en el pensar, dialogando, dándole la palabra, formulándole preguntas que generen respuestas, etc. Ello le ayudará a aprender a dialogar consigo mismo, a llenar sus monólogos de contenido, pero si lo retiras “al rincón” lo dejas ante su propio monólogo y su propio vacío. Un vacío que fácilmente se llena de culpabilidad, de autopercepción negativa y de impulsividad, generando extrañamente una cronificación de la conducta que se pretende domesticar.

No obliguemos a pensar a los críos (y menos a solas), porque no saben qué es pensar y, además, la obligación no es el mejor método pedagógico para estimular aprendizajes. Dialoguemos con ellos/as, si queremos que aprendan a razonar. El infante aprende en la relación y no de espaldas al mundo.

Iniciándonos en la vida

Desde ese inicio en el que el ovulo acoge con cuidado al agotado espermatozoide y brota la alquimia, ella intuirá el surgimiento de algo nuevo en su seno ¿Cómo será?

El contacto de sus manos allí donde ella sabe que la vida crece, busca palpar la magia de alguna novedad reciente. Y al tocar acariciará, haciendo un nido bajo su corazón, para paraiso perdidoacoger. Y mirará con los ojos cerrados, mientras silencia su cuerpo y acomoda sus movimientos, para saber más y más del nuevo visitante. El ansia de ponerle rostro irá creciendo y entre tanto la mente de mama jugará con imágenes nacidas de su deseo, de sus sensaciones corporales y de su intuición. Esa presencia que siente en el mismo lugar donde el vacío hizo ausencia tantas veces, ahora le hará mirar pensativa y dibujará una sonrisa gozosa de calma en su rostro.

Habla con su retoño ahora que el tiempo va siéndose más lenta; una lentitud muy femenina y de horizonte calmo. En ese tránsito cadente en el que sus palabras resuenan en el cuerpo como nunca antes, creando una vibración hecha de sonidos y silencio, de ritmo y quietud y creando en el bebe la primera noción de alternancia; la primera noción de inicio y final, de presencia y ausencia.

El tiempo hará camino y a su paso ocurrirán cosas. El espacio de crecimiento irá ocupándose, manifestándose de un modo inequívoco. Sorprendida por lo que ve y, quizás, algo temerosa por lo que está por venir. Quizás inquieta e ilusionada, en un ir y venir anímico en el que la incertidumbre asoma, pero la mirada sigue siendo el camino más certero si mama desea asomarse al encuentro con la imagen del rostro de su sueño creciente. En cada inmersión, ahí lo verá esperando, como luego siempre la esperará.

“¿Qué deseas Ada? Verlo, tal vez.

Si, si,,,verlo y tenerlo pegadito a mi regazo, susurrándole en ese idioma inventado, mientras le acaricio la mejilla, absorta mientras miro y deseo que esté bien, que no sufra, que sonría a mama y que sea siempre así. Deseo tenerle fuera para ser dos, aún siendo uno. ¿Cuántas veces, querré tenerlo dentro cuando el vacío acucie?”

Y el tiempo ocurre en el calor del seno materno, en donde la pequeña crece acurrucada en sintonía con mama y su vida. Una vida ilusionada, ahora que espera, pero también tejida de forma ineludible al vaivén de las emociones, las hormonas, los miedos o las dudas propias de los seres humanos. Es así que la pequeña va sintiendo los dolores o los agobios de mama, también. Es así como comienza a acercarse a la experiencia de la vida que le espera fuera.

El abrazo enloquecido del alumbramiento llegará precedido de sacudidas de dolor y rompimiento. La vida se abrirá camino, desgarrada y doliente, en el vórtice mismo de lo soportable, asomándose mama a la experiencia de perderlo todo. Y entre tanto, la pequeña iniciará su primer destierro. De forma ruda y desmedida, será expulsada desde su paraíso de ingravidez, hacia un afuera sin límites y con esa luz cegadora. Su mente será expuesta a una brutal experiencia de aniquilamiento y del que inexplicablemente saldrá victoriosa. Por fin afuera, a este lado de la piel y de la mirada de mama, ambas intentan reposar en el cansancio de la intimidad, recién regresados de una experiencia trasformadora.

Los días posteriores pondrán a prueba el espíritu de ese bebe recién nacido, que se enfrentará a un enemigo nuevo que desde adentro se lanza al asalto de su diminuto y vulnerable cuerpo. Será el hambre, quien morderá al bebé en las entrañas. Lo que desespera a la pobre pequeña no es la crueldad de la herida. Es su novedad. Lo repentino e inesperado de su presencia.

El mundo protegido de mama contrasta con este espacio sensitivo sin límites y un mal interno del que no sabe cómo defenderse y que comienza a ser vivido como otra amenaza de proporciones inmensas.

¿Cómo calmar esa cosa que la impregna de terror? La leche, su primer alimento, hará de la boca y la succión la primera zona de contacto con el mundo de afuera. Será a través de la experiencia de saciación como el bebe irá mitigando esa pesadilla que sale de su barriga, consiguiendo calmar lo malo interno, identificando la zona oral como la entrada de lo bueno externo.Alimentarla, como no! Será el antídoto para calmar la fiera.

Pero también hay que tomarla en brazos, acariciarla, acunarla y alimentar su piel, para procurar que vaya generando una paulatina noción sensitiva de si. Aportarle la experiencia de que existe en un cuerpo cuyos contornos podrá ir percibiendo en tanto más y más veces sean tocados desde fuera y así ir diferenciándose del espacio circundante y ubicándose dentro del él como en un segundo hábitat. El primero, el seno materno, quedará sellada en algún lugar de su ser como la añoranza de un tiempo soñado.