Juguetes de Navidad: pensar antes de comprar

Ya estamos en campaña navideña. Desde los medios nos acosan con publicidad que nos sugiere las diferentes posibilidades que tenemos de hacer felices a nuestros seres queridos.
Muchas veces oigo que la publicidad no nos influye y que tenemos criterio propio para decidir.
La publicidad va dirigida principalmente a quienes no tienen ese criterio madurado, para convencerles de lo que necesitan para ser felices. Para seducirles con el producto, fidelizarles a la marca y de paso, introducir y extender una serie de roles y estereotipos sociales y sexistas que muchas personas a estas alturas creen están superados.
Craso error, porque al pensar que eso ya está superado, quizá no prestemos tanta atención a las señales y a las intenciones.
Este vídeo de seis minutos, “Gabonetako jostailuak: pentsatu erosi aurretik!” , nos invita a pensar y a darnos cuenta de cómo se trabajan los roles sexistas, de cómo se marcan las diferencias desde la más tierna infancia, que es cuando más se interiorizan y quedan más firmemente asentadas. Incluso en las sugerencias finales que nos hacen en los catálogos como si fueran expertos, se ven claramente cómo sesgan dichas sugerencias y marcan las diferencias.

Diversas investigaciones han comprobado que existe más similitud que diferencias entre ambos sexos en cuanto a la elección de los juguetes. Esto entra en contradicción con algunos axiomas existentes históricamente en esta problemática del juego infantil: que los varones gustan más del juego activo y organizado, que las niñas prefieren los de carácter pasivo, de naturaleza generalmente sedentaria, y que estas diferencias son más notables alrededor de los 8-10 años de edad. Si bien es cierto que existen diferencias morfológicas entre los niños y las niñas, estos se relacionan mucho con el tipo de interrelación que sea habitual en el juego, y con los patrones culturales en determinada comunidad educativa.
Cuando los niños y las niñas tienen iguales oportunidades de acceso a los diferentes juegos y juguetes, y no existen a su alrededor criterios y acciones de los adultos, prohibiendo o permitiendo uno u otro tipo de juegos, se observa que niños y niñas seleccionan generalmente los mismos juguetes en las edades más tempranas, y que solo a partir de la edad preescolar, básicamente por el reforzamiento educativo y social es que comienzan a observarse mayores diferencias.
Estamos muy condicionados en una falsa sensación de modernidad, como si las desigualdades y el sexismo fueran del pasado. Los catálogos de juguetes, los anuncios… transmiten esa cultura sexista tóxica.
Una idea:  podríamos ir con nuestros/as hijos/as a investigar en tiendas especializadas fuera del mercado habitual publicitario. ¿Qué os parece? ¿Conocéis alguna?

“Mis Derechos son un Tesoro”. Día Internacional de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia

Derecho a la propia identidad, derecho a la salud, al tiempo libre, a la salud, al bienestar a la protección… Todas las personas tienen/tenemos estos y otros derechos por el hecho de serlo y las niñas, niños y adolescentes, obviamente, también.

Y éste, el colectivo de infancia y adolescencia, merece una atención especial y, por tanto, sus derechos merecen ser tratados como un tesoro.

Y, por ello, hoy, martes 20 de noviembre, día en que se conmemora que en el año 1989 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño/a, queremos recordar a la sociedad que los niños, niñas y adolescentes son nuestro tesoro y que proteger y promover sus derechos es nuestro deber. Por eso, nuestro lema en 2012 es “los derechos de la infancia y de la adolescencia son un tesoro que debemos proteger”.

Y ya de paso os queremos lanzar unas preguntas: ¿Creéis que la sociedad cuida suficientemente este tesoro? ¿Qué se podría hacer para mejorar el bienestar y los derechos de niños, niñas y adolescentes? Podéis darnos vuestra opinión en el espacio destinado a los comentarios de este mismo blog o en el evento que hemos creado en Tuenti y en Facebook.

Las Autoridades no quitan niños/as

Recibimos bastantes llamadas por parte de personas adultas informándonos de historias de menores desatendidos. La angustia que manifiestan según rememoran y nos van contando las escenas dolorosas de esos crios/as, nos reconcilian con el ser humano y su impulso de solidaridad. Nos piden hacer”algo” y en ese hacer, es importante analizar con calma la situación notificada y siempre que sea necesario, iniciar las medidas destinadas a la protección del menor.

Hay un aspecto que nos gustaría señalar en este post. Ocurre que para cuando una persona nos llama a los afectos arriba mencionados, previamente ha tenido que lidiar con el siguiente supuesto erróneo; léase: si informo de tal o cual situación de desatención infantil, seré “cómplice de que la autoridad quite esos niños a esos padres”

¿La noción de autoridad, siempre ha resultado un tanto constreñidora, verdad? Pero hemos de decir que HOY EN DÍA LA AUTORIDAD NO QUITA HIJOS/AS.

Existe la figura administrativa de la retirada y/o anulación de la Patria Potestad, pero sólo se lleva a la práctica en aquellas situaciones en las que el maltrato o la desprotección que sufre el niño/a es grave o muy grave. Incluso en tales supuestos extremos, la actuación de la administración irá destinada a capacitar a esos padres y madres en la tarea de educar a sus hijos/as, al objeto de que puedan ofrecerles una buena cobertura vital.

ACORDAOS: la idea, incluso en los casos graves o muy graves, consiste pues en lograr la reunificación familiar

Pero la gran mayoría de los niños desprotegidos que son puestos en conocimiento  de los servicios de protección no viven una situación de gravedad preocupante, aunque la vida que lleven, en ocasiones, nos parezca inadecuada o penosa para un crío/a.

Cuanto antes notifiquemos a los Servicios Sociales de Base municipales de tales situaciones, antes se les podrá ayudar y antes podrán recuperar sus vidas.

RECORDAD: Los Servicios sociales de base municipales, son los responsables subsidiarios de la protección de los menores de edad, cuando las circunstancia familiares que concurren son insuficientes o inadecuadas. Y no quitan niños/as, sólo reeducan y/ apoyan a las familias.