Conversaciones entre padre e hijo (2)

Aterrizó en casa a las ocho en punto y  nada más abrir la puerta le llegó al oído la melodía  suave y romántica de una canción inglesa que en días venia poniendo su hijo. El chaval estaba en casa. Tras la puerta acristalada que daba a la cocina, el padre descubrió en su hijo esa mirada ausente, propia de los vaivenes adolescentes del corazón. El chaval estaba flotando libre y melancólico, perdido en alguna estrofa de la aquella canción ligeramente ronca y susurrante. Cuando se percató que su padre había llegado, le miro mostrando una sonrisa dulce.

Padre: ¿Quién es ella? ¿La conozco?
Hijo: ¿A qué viene esa pregunta?
P: Nada. Te miro y me imagino el resto. Igual me he equivocado…
H: No, no te has equivocado. Si, estoy …¿Cómo se dice?, ¿enamorado…atontado, atolondrado, embobado…?
P: Pero, estás triste..y se dice que el amor da alas…
H: Supongo que será así…, cuando es correspondido

El nudo gordiano se había mostrado de forma rápida e inexcusable. El chaval sufría por un amor que no llegaba a alcanzar, quizás no lo había intentado, quizás ella vivía lejos y la echaba de menos, quizás…

P: ¿Qué pasó. Cuéntame un poco?.
H: La cosa empezó al comienzo de las vacaciones. La conocí en fiestas de Zuharo. Es de la cuadrilla de la prima de Andoni y tal. Se llama Nere. Enseguida conectamos. No se , su forma de hablarme, cómo me miraba, lo natural que se mostraba conmigo…todo, todo…, me llevó poco a poco, a acercarme más y más a ella, hasta que comencé a pensar cada vez más en que me encantaría salir con ella. Constantemente sentía y …aún siento…ganas de llamarla, hablar y hacer planes para quedar y esas cosas…Empecé a enamorarme…y de alguna manera sigo estándolo

P: ¿Qué bueno…?
H: Al principio si, pero ya no. Un buen día cambió de actitud y hasta hoy…
P: ¿A qué te refieres?
H: Empezó a distanciarse de mi, hasta que su cambió fue tan brutal que acabé sintiendo  que era poco menos que invisible para ella cuando estábamos en cuadrilla. Ella es muy salada y hablaba y vacilaba con cualquiera menos conmigo…Joe, no hay quien lo entienda…¿Qué ha pasado?
P: ¿Y lo habéis hablado?
H: No del todo. Ten en cuenta que estábamos empezando y estábamos a gusto, pero no nos habíamos dicho para ser novios y eso…
P: Ya, ¿pero vuestra relación no da para hablar de eso que os ha pasado?

H: Yo creo que ya soy demasiado serio como para irle con “…oye, ¿porque no hablamos y tal?…) Al final va ha ser peor. Me gustaría hablar de esto con ella, sin mostrarme que estoy fundido…, porque si lo nota, se alejará más.

P: ¿Tu crees que si le muestras tus sentimientos será peor?

H: Igual si. Me quedaría más pillado, como sin salida.

P: Igual sería buena idea que lo hablaramos con ama. Ella es chica y sabrá darle aesto otro punto de vista ¿Qué te parece?
H: Vale.
(Continuará…)

¡¡¡Tengo un adolescente normal!!!

Me lo comentaba una madre que estaba preocupada por su hijo. (¿Qué raro que nos preocupemos por ellos!!).

El caso es que a ciertas edades, se dice que los hijos son muy desordenados y con un bajo nivel de autoexigencia. (¿Quién dice que eso sea así?).

Resulta que su hijo no entra en ese cliché y es un chaval ordenado…”en exceso” (decía su madre)… “sale tarde de casa con tal de dejar súper ordenada su habitación. No se va a la cama si no ha hecho todos los deberes aunque sea tarde…”.

La pregunta era si eso era normal o un problema raro, de esos psicológicos y muy graves….

Me imagino a tantísimos padres y madres leyendo estas líneas y llorando. ”¿Por qué mi hijo no tiene ese problema en lugar de los que tiene?”

Quiero dejar claro, que a cada cual nos preocupa lo que tenemos en casa, por supuesto. Y que conocemos p/madre que debieran preocuparse y no lo hacen, también. Pero el común de los padres y madres estamos pendientes, a veces en exceso, de lo que les ocurre.

Otra punto que quiero aclarar es que en cualquier  libro de Psicología Evolutiva pondrá que “el primer diente sale a los seis meses”, pero todos sabemos que es orientativo, porque a cada cual le salen los dientes cuando cuadra: unos nacen con ellos, a otros a los doce,…raramente justo el día en el que cumplen el medio año.

Con esto quiero decir que la mayoría de los jóvenes, se comportan a una edad….de una manera. Y eso es normal. Pero que otros menos, se comporten de otra manera…también es normal. Menos frecuente, pero normal.

No busquemos problemas donde no los hay.

Otra cosa sería si de lo que habláramos fuera de un comportamiento exagerado, no que a mí me lo parezca, sino que fuera una gran desadaptación y hubiera sufrimiento por parte de la persona que lo realiza…; entonces podríamos consultar, pedir ayuda para disminuir dicho sufrimiento.

Entiendo que nos preocupemos por nuestros hijos e hijas. Por ello, siempre que tengamos dudas, busquemos una persona cercana con quien podamos contrastar lo que pudiera ser problemático y lo que es nuestro propio temor. Hay que tomar distancia, salir de la situación y mirarla con otros ojos para poder relativizar o tomar cartas en el asunto.

Y recordad, que ante la duda siempre se pueden acudir a profesionales (como los de Zeuk Esan 116111) que nos ayuden a analizar la situación.

¡¡¡Y disfrutad de vuestras hijas e hijos!!!

Encuentro para Madres y Padres con Hijas e Hijos Mayores de 14 años

Hoy escribimos para presentaros una interesante iniciativa que va a poner en marcha la fundación catalana Igenus junto con la entidad vitoriana Ai Laket!! destinada a madres y padres nacidos entre el año 50 y 70, con hijos e hijas de 14 a 30 años y que cuando eran más jóvenes salían de fiesta. El objetivo: sentarse alrededor de una taza de café y reflexionar y charlar sobre cómo abordar el tema de la prevención de drogodependencias, con nuestros hij@s, una vez se acercan a la adolescencia…

La cita tendrá lugar el próximo 30 de junio en una de las salas del centro cívico ALDABE de Vitoria-Gasteiz. La metodología de este encuentro se desarrollará mediante una reunión de 7 u 8 personas en las que el moderardor expone diferentes temas, y los asistentes hablan dando su opinión. Algo así como si se tratase de una tertulia de sobremesa, en la que cada una y cada uno da su opinión. Es decir, hablan los participantes no el moderador.

Además a todas las personas que asistan a esta actividad, se les gratificará con 40 € ticket regalo (no en metálico) que se pueden canjear en la mayoría de marcas “grandes”, además de un libro del equipo de investigación (sobre adolescentes o sobre mujeres )

Si queréis más información sobre este encuentro, os aconsejamos echéis un vistazo a este link o, si queréis, nos podéis llamar al 116.111, si bien este servicio no tiene ningún tipo de vinculación con este acto.

Desde aquí, sólo nos queda aplaudir este tipo de iniciativas, en las que se pone en valor la comunicación como herramienta fundamental en la prevención de consumos de riesgo entre nuestras hijas e hijos.

Yo No Soy Racista, pero…

Pareja mixta– Yo no soy racista. A mí me da igual el color de la piel de otras personas, pero estoy preocupada porque mi hija de 15 años se ha liado con un chico de color, que vive en un centro de menores y es musulmán. Y mi hija ha empezado a dejar de comer cerdo y ha dejado de salir con sus amigas y en casa estamos muy preocupados porque vemos que la niña está cambiando y les llamaba para ver si ustedes pueden hacer algo…

– ¿Y qué quiere que hagamos nosotros, señora?

– Pues no sé… Traten de hablar con ella para ver si la convencen o, a lo mejor, ustedes pueden hablar con los responsables del centro al que acude ese chico y hacerle ver que, por su comportamiento, está influyendo negativamente a nuestra hija… No sé, el caso es que nosotros queremos lo mejor para nuestra chiquilla…

– ¿Y ustedes han tratado de hablar con ella?

– Sí, pero cada vez que tocamos ese tema, se pone a la defensiva y se enfada y…

– ¿Y ustedes han tratado de hablar con las personas responsables del centro al que acude el chaval con el que sale su hija?

– Sí y la Educadora que nos ha atendido nos ha dicho que es un chaval muy majo y muy responsable, pero nosotros le hemos dicho los cambios que hemos notado en nuestra hija y parece que esta chica se lo ha tomado a mal y se ha negado a darnos más detalles sobre este chaval y…

– Hombre, es normal, ¿no?

– Sí, no lo sé… Pero vaya, ¿qué cree usted que podemos hacer?

– De momento, lo que se me ocurre es que ustedes deberían darle una oportunidad a ese chico o, al menos, no ser tan fiscalizadores con su hija en relación a ese noviazgo. Yo entiendo la preocupación que usted tiene ante los cambios que está viviendo su hija. Si ustedes cambian su actitud a la hora de hablar de este tema con ella, posiblemente les empiece a escuchar y, entonces, sí podrán hacerle ver que les sorprende los cambios que está viviendo.

– Pero, ¿cómo se hace éso?

– Pues demostrándole a su hija que entienden lo que siente, no hablar de su relación siempre desde un punto de vista negativo, no culpabilizándola… Además, a usted que le preocupa, ¿que su hija tenga novio o que ese novio sea negro? Porque, a lo mejor, si su chavala ve esa actitud en usted, en el futuro le va a costar presentarle a otras parejas que tenga… Piense también que su hija, con 15 años, es decir, siendo adolescente, va a vivir esta relación como si fuera el único y verdadero amor y si ve que ustedes están en contra por la raza o por el nivel socioeconómico, pues aún puede que pelee mucho más por defender ese amor…

– Bueno, pues intentaremos hacer lo que usted nos dice, pero no sé… Gracias.

¿Por qué es tan Importante pedir Perdón?

En una reunión de padres y madres de niños pequeños, comentaban que no había que pedir perdón a sus hijos e hijas. Pensaban que hacerlo les restaría autoridad y daría mal ejemplo, porque demostraría inseguridad y/o debilidad.

Nada más lejos de la realidad y los que ya tenéis a vuestras hijas e hijos crecidos, ya sabéis lo importante que son las muestras de respeto básicas en la familia, porque la línea es muy frágil, sobre todo cuando la confianza y la hormona están tan predispuestas a inflamarse.Para el día a día en el hogar es necesaria la calma, que la bronca y el conflicto llegan solas de la mano del roce y del choque de intereses.
Paso a explicaros los motivos que me llevan a pensar que pedir perdón es muy importante:
▪ Nuestros hijos e hijas, aprenden que no tienen por qué tener siempre razón y que, se puede estar equivocado y seguir siendo buenas personas.
▪ Aprenden que hay que admitir un error antes de poder corregirlo, y que corregir errores es importante.
▪ Descubren que pedir disculpas es difícil, y que hay que ser fuerte para hacerlo.
▪ Ven una muestra de sinceridad, que tal vez no vean en otra parte.
▪ Aprenden que una buena familia repara los malos sentimientos que se producen entre sus miembros.
▪ Aprenden la virtud de perdonar a los demás cuando pierden temporalmente el control.
▪ Aprenden que la disculpa es una forma de reconocer que otra persona es digna de respeto.
En resumen, pedir perdón enseña a respetar a los demás, lo cual nos lleva directamente a respetarnos a nostros mismos.

Nuestra Juventud y las TICs

Acabo de leer un artículo sobre nuestra juventud y las TICs, que tranquiliza bastante. Y es que hay gran alarma entre los padres y madres sobre la utilización que hacen nuestros hijos e hijas de dichas tecnologías. Parece que se demoniza a estas nuevas formas de comunicación y se obvia la gran potencialidad de las mismas.

Por nuestra parte, en gran medida, el temor está fundado en el desconocimiento, no sabemos lo que hacen, ni con quién. Muchos medios se hacen eco de la cantidad de peligros que existen y algunos que aún no han aparecido, pero que llegarán.

Pienso que es muy importante desdramatizar e informarse, conocer lo que es y cómo se utiliza. Si lo vemos desde dentro, el peligro tiene otra cara.

Según un estudio al que hace referencia el artículo, el 90% de los usuarios de las redes, tienen entre 15 y 18 años. Son los “nativos digitales”. Han aprendido desde pequeños y saben defenderse por esas rutas que navegan, aunque a veces tropiecen.

Resulta curioso ver, según dicho estudio, las diferencias en la utilización de las redes según las edades.

Por un lado, el Tuenti lo utilizan los más jóvenes, y a partir de los 20 años (más o menos) se pasan al Facebook.

Por otro lado, pensábamos que nuestros hijos e hijas iban a quedarse en casa, en la soledad del hogar a chatear, a hacer amigos virtuales, que iban a ser relaciones sustitutivas del cara a cara, pero resulta que la mayoría las utilizan para reforzar lazos ya existentes. Siempre puedes añadir a alguien a tu grupo, porque te lo presenta un amigo, pero reforzamos la amistad con gente lejana, con amigos a los que quizá de otra manera estaríamos años sin contactar con ellos, o con los que acabamos de dejar a la puerta de casa, despedirnos y conectar de nuevo con ellos a través de la red.

Todo un mundo de posibilidades que los padres y madres debiéramos conocer para entender un poco más qué es lo que les pasa a nuestras criaturas…

Tener un mal día y descargar el mal humor en los hijos.

Hemos tenido un mal día en el trabajo, entramos en casa y lo encontramos todo patas arriba: todo sin recoger mientras nuestro/a hijo/a juega con el mando a distancia. No ha hecho ninguna de las tareas que le habíamos asignado y entonces, estallamos de manera desmesurada, perdemos el control, saltamos y al final, nos arrepentimos de lo que hemos dicho o hecho.

Pero, ¿puedo convertir el mal humor en un discurso instructivo?.

Vaya por delante, que un salto de límites, un no cumplir con lo pactado, debe tener consecuencias. Pero, si antes de estallar, conseguimos respirar y contar hasta tres, muy probablemente, no tendremos que enfrentarnos luego a ese sentimiento de culpa con el que algunos padres y madres se fustigan.

He aquí algunas posibilidades de actuación, que nos ayudarán a mantener el control

  • Ser conscientes de que estamos muy enfadados y tomar la decisión de no reaccionar, de no dejarnos llevar por esa ira que nos invade.
  • Recuperar la serenidad, para ello puede sernos útil irnos de la estancia, esperar cerrando los ojos o apartar la mirada, contar hasta 10, etc, de tal manera que tengamos el espacio y el tiempo que necesitamos para recuperar la serenidad.
  • Cuando nos hayamos calmado utilizar frases que describan los hechos, dejando de lado las descalificaciones y las acusaciones.
  • Recurrir al buen humor es una herramienta poderosísima para suavizar el ambiente, desdramatizar los hechos y volver a la calma.
  • Situar en el presente lo que ha sucedido sin añadirle etiquetas adicionales del tipo… “eres un desastre”, “holgazán”, “siempre ….”, “así no llegarás a ningún lado”, “nunca haces …”etc…
  • Escribir una nota o una pequeña carta en la que le describamos lo que ha sucedido, cómo nos hemos sentido y lo que necesitaríamos hacer nosotros o que él hiciera para solucionar el conflicto.
  • En caso de haber perdido los estribos, pedir perdón o demostrar que sentimos lo sucedido.

Seguro que tendréis otras maneras de conseguir controlar ese primer impulso de saltarles a la yugular, sea cual sea, lo importante es practicarlas, que no se queden sólo en el papel.