Obsolescencia Programada

Vaya con las palabrejas, mira que son difíciles, pero desde que emitieron el documental en una cadena de TV estatal, “Obsolescencia programada –  Comprar, tirar, comprar” nos las hemos aprendido y comprendido, porque, entre otras cosas, ponían nombre a una sospecha bastante generalizada.

Y lo que significa es que las cosas están hechas para que duren poco, de manera programada, a propósito, para que se estropeen o se pasen de moda y tengamos que comprar otras.

En dicho documental, la hija de un ingeniero nos contaba cómo su padre tuvo que investigar para hacer que los “pantys” que fabricaban duraran menos tiempo. Fijaos en que aquello en aquella época de escasez parecería un despropósito, pero ¿Y ahora, viendo como está el mundo de sobreexplotado? ¿Qué nos parece ahora que estamos tan acostumbrados a cambiar de modelito?

En esto también estamos educando. Desde Zeuk Esan 116111, propongo un ejercicio divertido en familia: visualizar el documental anteriormente aludido, ( Una hora de duración y merece la pena), o este otro “ La historia de las cosas” ( 24 minutos y también merece la pena) con nuestra familia. Dejad que fluyan las ideas según se va visualizando.

Permitid la libre expresión de vuestra chavalería, aseguraos de qué es lo que han entendido y preguntadles su opinión personal.

Enriqueced su horizonte con vuestras propias ideas, vuestras reflexiones y experiencias, pero dejadles que sean ellos y ellas quienes más participen y expongan. Será un buen ejercicio de comunicación en la familia. Es importante eludir toda posible discusión y bronca, queremos que hablen y conocerles, no discutir. Habremos pasado un grato momento en el que los estudios, la habitación sin recoger u otros escollos no surgen y sí quedará el poso de un buen momento vivido en común, en el que ellos y ellas son imoportantes y sus opiniones se escuchan.

Y de paso, aprendemos algo sobre el mundo en el que vivimos y por el que ellas y ellos también se tienen que responsabilizar.

Además, quedaréis de entendidos si les explicáis lo que es el Consumismo: Tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios y el Consumerismo: consumo responsable, ético y solidario, que consiste en consumir con criterios responsables, teniendo en cuenta la historia de los productos que compramos y las repercusiones medioambientales y sociales de ese consumo).

¿Qué os parece la idea?. Disfrutadlo y ya nos iréis comentando.

“El Profe me Tiene Manía”

El Profe me tiene Manía

– Pues mire, señorita, resulta que a mi hijo le tiene manía su profesor de matemáticas. No sé por qué, ya que mi chaval nunca ha dado problemas, en casa es un cielo y, además, no se va a quedar callado en clase cuando contempla algo que le parece injusto y tendrá que contestar al profesor, ¿no? Que ya no vivimos en una dictadura… Y además, qué pasa, que en la clase de este señor tienen que estar los chavales como en misa o qué… Vamos, que le llamaba para ver qué podía hacer para denunciar este mal trato que este señor le está ocasionando a mi hijo, que el pobre ya no quiere ir a su clase y dice que seguro que va a suspender todas por la manía que le tiene este señor, si se le puede llamar así…

Pues sí, alguna vez, en el 116.111, hemos recibido alguna llamada así. Padres y madres que defienden a sus hijos o hijas a capa y espada ante la supuesta injusticia que sus vástagos están viviendo en el aula ante un malvado profesor o profesora. Lo curioso de todo es que, muchas de estas veces, cuando se les orienta a que lo mejor es que vayan a hablar con ese demoníaco profesional, dicen que no, que ellos o ellas no tienen nada que hablar con ese señor o señora… O dicen que ya lo han hecho pero que no se han sentido bien atendidos… Entonces, sin negarles su versión de los hechos, se les recomienda que acudan al equipo directivo del centro en el que está su hija o hijo, pero dicen que no merece la pena porque, seguro, se ponen de parte del profesor o profesora que tienen manía a su chaval o chavala…

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Cómo Afrontar la Presión de un Grupo

Como seguro que muchas y muchos imagináis o sabéis, en el número de teléfono 116.111 que atendemos tenemos que aguantar, diariamente, un montón de bromas realizadas por los adolescentes. La mayor parte de esas vaciladas o tomaduras de pelo telefónicas, las realizan en grupo y, casi siempre, notamos como uno o dos llevan la voz cantante y proponen bromas cada vez más pesadas, cada vez más brutas. Luego están los que dicen que sí a todo y les ríen las gracias a los cabecillas y otros que se cortan más. Éso lo notamos porque, cuando les pasan el teléfono (“ahora te toca a ti tío, dile que…“) se niegan débilmente, como queriendo decir NO, pero sin fuerzas.

Cuando se dan este tipo de anécdotas, nos acordamos de muchas situaciones vividas: ”yo no quería, pero me obligaron”…, “es que no puedo decirles que no, igual dejan de ser mis amigos…”, o “da palo llevarles la contraria, no vaya a ser que piensen que soy un/a rajado/a…”.

Es normal, a ciertas edades, en las que la fuerza del carácter aún no está forjada, ceder y dejarse llevar por las personas que lideran el grupo. Pero es necesario aprender a decir NO, con asertividad, defender nuestros derechos sin pisar los de los demás. Aunque no parece tarea fácil la verdad es que es cuestión de práctica y cuando la primera vez te sale bien y dices un NO que se ve claro e irrevocable y te lo respetan, los demás son muchísimo más fáciles.

Por eso, hay varias técnicas que les ayudarán a ganar en seguridad.

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Coherencia educativa entre la pareja…¿se puede conseguir?

No es justo…papá siempre me deja ver la tele antes de hacer los deberes y tú nunca…”.

Esto es lo más leve que nos puede pasar si nuestros hijos, detectan falta de criterios educativos en la pareja. En realidad no es tan difícil como pensamos. Sólo se necesita tiempo para ponerse de acuerdo y una visión clara de lo que debe ser más importante para nosotros: nuestros hijos. Y es muy positivo, porque ganamos en paz, en tranquilidad en el hogar, con menos discusiones que socaven a la pareja. Trabajando en ello desde edades tempranas, sembraremos para el futuro.

Los hijos nos estudian, nos conocen y saben a quién y cuándo pedir ciertas cosas. Lo aprendieron desde pequeños, observándonos, interactuando con nosotros.

Se requiere pues una coherencia mínima de criterios y maneras de educar enla pareja. Deben percibir que aunque los padres somos diferentes, tenemos claro lo que queremos y exigimos por igual, porque intentamos educar por igual..

He aquí algunas posibilidades:

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